Una vida marcada por abusos, lesbianismo y ocultismo dio un giro radical cuando, en medio de una inundación repentina en Estados Unidos, una mujer decidió clamar a Jesús y rendirse por completo a Él. Lo que comenzó como un grito desesperado en un coche arrastrado por el agua se convirtió en el punto de partida de una nueva identidad en Cristo.

Breyonté Andrews contó que creció con profundas heridas emocionales tras sufrir abusos en la infancia. Criada por una madre soltera y viviendo con una tía, comenzó a ser abusada a los 7 años por el novio de esa tía.
“Recuerdo una noche en que desperté con él tocándome. Yo no entendía por qué aquello estaba pasando, si alguien más lo sabía. Empecé a cuestionar quién era, mi identidad y mi género en aquella época”, relató a CBN News. Años después, viendo un programa sobre abuso infantil, entendió que lo que esa mujer describía era exactamente lo que ella vivió, y que lo mismo ocurría con sus primos.
Dominada por la vergüenza y el miedo, Breyonté comenzó a esconder su cuerpo y a vestirse como hombre. “Eso me llevó a usar ropa de hombre para ocultar mi cuerpo. Fue en mi primer año de secundaria que acepté la mentira de que yo había nacido lesbiana”, afirmó.
A los 21 años enfrentó otro golpe cuando su madre fue diagnosticada con cáncer y murió pocos meses después. Tiempo después se mudó a Atlanta, donde conoció a dos mujeres lesbianas que la introdujeron en fiestas, consumo de drogas y prácticas ocultistas.
“Ella tenía el don de hablar con los muertos. Y entonces me involucré completamente. Quería saber más. Quería hablar con mi madre también, así que monté un pequeño altar para ella”, contó Breyonté. Mientras se sumergía en ese mundo, se fue percibiendo en una auténtica prisión espiritual.
En una de esas fiestas, vivió una experiencia que la sacudió por dentro. “Me miré al espejo y mis ojos estaban completamente negros. En ese momento escuché tres preguntas: ‘¿Qué estás haciendo? ¿En qué te has convertido y cómo llegaste a esto?’. Me quedé en un estado de trance y entonces fui libre. Recuerdo que dije inmediatamente: ‘Necesito encontrar una iglesia’”, relató.
Esa misma semana visitó una iglesia y recibió una palabra de un pastor que la marcó: “Él dijo: ‘Tú necesitas rendirte’. Y yo no sabía qué quería decir”, recordó. De regreso a casa, su coche fue arrastrado por una crecida repentina y se detuvo en el garaje de la casa de un desconocido.
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En medio del susto, empezó a orar a gritos: “Señor Jesús, por favor, perdóname por mis pecados. Yo me rindo, estoy cansada de fracasar. Quiero que Tú me muestres cómo hacer esto, no sé, pero quiero aprender”. A partir de ese momento comenzó un proceso de transformación: cambió su estilo de vida, la forma de vestir y comenzó a experimentar, por primera vez, una sensación de verdadera libertad.
“Mis deseos comenzaron a cambiar a medida que continuaba obedeciendo a Jesús. Él me hizo perfecta y no se equivocó. Empecé a abrazar mi feminidad”, testificó. Ese mismo año conoció a Michael, con quien se casó en 2020 y con quien hoy tiene dos hijas; juntos sirven a Dios compartiendo su testimonio.
“Yo no me sentía digna, pero el Señor me rescató. Yo le dije ‘sí’ a Jesús y estoy muy agradecida por eso”, concluyó Breyonté, hoy libre y con una nueva identidad en Cristo.https://t.co/P2s5hLqXN4







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